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La I+D: la asignatura pendiente en el modelo productivo español

Nuestro país sigue rezagado en inversión en I+D respecto a las economías vecinas, con un sector privado que cada vez tira más del carro.

Atendiendo a los esfuerzos económicos que España en su conjunto realiza en materia de I+D, hay que decir que se encuentra muy por debajo de los países más avanzados, así como de la media de los países europeos. El estancamiento y posterior descenso del PIB debido a la crisis financiera global de 2008 hizo que la inversión en I+D también se estancara como consecuencia de las políticas de reducción de gasto que condujeron a España, entre otras cosas, a reducir sus aportaciones a la I+D, como muestra el último informe COTEC [1]


El impacto de dichas políticas continúa vigente en el sistema investigador español pues, a diferencia de lo que ocurre en otros países de nuestro entorno, a fecha de 2018 nuestro país aún no ha recuperado la intensidad de la inversión en I+D previa al inicio de la crisis.


Ello no hace sino confirmar que el sector de la investigación española en general adolece de una carencia sistémica de disponibilidad de fondos. Los datos de la Estadística sobre Actividades en I+D cifran en 13.260 millones de euros el gasto interno en Investigación y desarrollo en 2016. En términos relativos, este gasto representa el 1,19% del Producto Interior Bruto[2], en contraste con el objetivo de inversión de un 2% del PIB en I+D+i, fijado por la Unión Europea para el 2020.


El sistema de I+D español presenta fortalezas en términos de producción científica e índices de impacto. El conjunto de agentes que lo forman, así como el porfolio de instrumentos de apoyo a la I+D son, cuando menos, comparables con los de los países de su entorno. En este sentido, son notables los esfuerzos públicos y privados que España ha acometido en el último decenio para la puesta en marcha de instrumentos como la Compra Pública Innovadora o el desarrollo de la estructuración fiscal.


No obstante, España requiere aún de un esfuerzo significativo para alcanzar el objetivo de gasto en I+D equivalente al 2 % del PIB fijado por la UE. Si, como hemos comentado, nuestro país se sitúa actualmente en torno al 1,2 %, debería incrementar un 67 % el esfuerzo para poder cumplirlo. Desde el punto de vista de la contribución privada, existe un amplio margen de mejora respecto a la media europea, tanto en ejecución como en financiación. En concreto las cifras del conjunto de la Unión Europea superan a las españolas en un 21,1 %.


[1] Informe COTEC (2018), p. 25 [2] INE. España en cifras 2018

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